jueves, 17 de noviembre de 2011

Caminar despacio por las calles. XV

" Visité ambas Cámaras casi a diario durante mi estancia en Washington. En mi visita inicial a la Cámar de Representantes, éstos votaron en contra de una decisión del presidente; pero se impuso el presidente. En la segunda visita, el parlamentario que hablaba, al verse interrumpido por una carcajada, la remedó como un niño que se pelea con otro, y añadió "que haría que los honorables caballeros que tenía delante mudaran enseguida de actitud". Sin embargo, las interrupciones son poco frecuentes, ya que al ponente se le escucha normalmente en silencio. Hay más peleas que en Inglaterra, y más amenazas de las que los caballeros acostumbran a intercambiar en cualquier sociedad civilizada que nos conste; pero las imitaciones de las voces de aves de corral todavía no han sido importadas del Parlamento del Reino Unido. La característica oratoria que parece ser la más practicada, y la más popular, es la repetición constante de una misma idea o atisbo de idea con palabras nuevas; y la pregunta que hacen los de fuera no es "¿Qué ha dicho?", sino "¿Cuánto tiempo ha hablado?". Estos detalles, no obstante, sólo son la extensión de un principio que impera en otras partes. 
El Senado es un organismo decoroso y solemne, y sus sesiones se desarrollan con mucho orden y seriedad. Ambas Cámaras están magníficamente alfombradas; pero resulta imposible describir el estado al que estas alfombras quedan reducidas por la universal indiferencia ante la escupidera que se facilita a cada honorable miembro, y las extraordinarias mejoras que los escupitajos producen en el dibujo de dichos tapices. Me limitaré a apuntar que recomiendo encarecidamente a todo extranjero que no mire al suelo; y si por casualidad se le cae algo, aunque se trate de su cartera, que no lo recoja sin guantes bajo ningún concepto."

Charles Dickens, Notas de América, Barcelona, Zeta Bolsillo, 2010.
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"El 3 de enero de 1842, Charles Dickens y su esposa se embarcan en el Britannia para realizar, azuzados por la curiosidad de descubrir la nueva y revolucionaria civilización que ya ha cautivado a otros ingleses, la travesía al Nuevo Mundo. Un largo recorrido de seis meses para transitar por diversas ciudades estadounidenses, además de una pequeña incursión en Canadá. Se trata de un viaje ilustrativo acerca de una sociedad en pleno desarrollo y de un estudio realista - y a menudo crítico - de sus estructuras sociales, judiciales, sanitarias, penales e industriales. Notas de América es un extraordinario testimonio y un mapa sociopolítico de la Norteamérica de mediados del siglo XIX. "

editor

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